Ir al contenido principal

Luchando juntas

Te hablo a vos, que decís que las feministas somos locas, feminazis, que queremos matar a todos los hombres. Te hablo a vos, varón, que decís que 'ahora no se les puede decir nada en la calle que ya te denuncian', que 'cualquier cosa es violencia', que 'antes estas cosas no pasaban', ¿sabes por qué no pasaban? Porque antes nos callábamos, quedábamos silenciadas, nuestra voz no tenía valor. Incluso hoy en día cuesta que tenga fuerza y peso, mas poco a poco vamos cambiándolo porque si nos tocan a una, nos tocan a todas.
Quisiera saber si vos, varón, alguna vez tuviste miedo de que te violen y/o secuestren volviendo a tu casa, si alguna vez caminaste con las llaves entre tus dedos por si alguien quería aprovecharse de vos, si alguna vez tuviste que avisarle a varias personas detalladamente a dónde ibas y si alguna vez te pidieron por favor que avises cuando llegues, por miedo a que no llegues. Tu mayor miedo es que te maten para robarte, mi mayor miedo es que me maten por ser mujer, que me violen, me torturen, me secuestren, me rebajen a los más inhumano existente solo por haber nacido con útero. Y no soy la única que piensa así, crecí y vivo rodeada de mujeres que dicen 'lo mínimo que me pueden hacer es robarme', lo mínimo, para vos es lo peor.
No pedí nacer así, no pedí nacer en este cuerpo que teme constantemente, que muchas veces tiembla o acelera el paso cuando un varón pasa cerca, no pedí nacer con menos derechos que vos. Es lo que me tocó, pero no por ello me voy a encerrar y no hacer nada, quiero ser libre no valiente. Por no querer seguir con miedo, lucho, grito, me quejo, aprendo a defenderme. 
Yo no pedí que me muestren un pito mientras caminaba por la calle, y por si te preguntas qué estaba usando o a qué hora fue, eran las cinco de la tarde y yo estaba de joggin, ¿me lo estaba buscando? Yo no pedí que me tocaran bocina un domingo a la mañana cuando volvía de hacer mandados mientras usaba una remera dos talles más grande y un short, ¿me lo merecía? ¿Me merezco que se aprovechen y/o se burlen de todo lo que hago por ser mujer? ¿Me merezco que me traten de loca por intentar defenderme?
A nosotras se nos paraliza el mundo cuando un varón desconocido se nos para cerca, se nos tensiona el cuerpo, nos ponemos a la defensiva por las dudas de que nos quiera hacer algo, de que nos quiera tocar el culo, nos quiera manosear, o cualquier otra cosa. Nosotras no pedimos esto y por eso crecemos, cambiamos y por sobre todas las cosas, luchamos para que esto no siga pasando. Para que no sigan apareciendo mujeres quemadas, descuartizadas, tiradas a un río, ahorcadas, o en una bolsa de consorcio cada 18 horas, esto está pasando y vamos a luchar hasta que no nos quedemos sin fuerzas y sin voz, porque estamos juntas y porque estamos perdiendo el miedo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Impredecible.

No querer que sea de noche porque llega la hora en la que tu mente te tortura, es horrible, no te permite actuar como lo haces normalmente, hace que te cueste hablar y no pares de ponerte nerviosa. Es horrible cuando lo único que se te cruza por la cabeza son esas preguntar retóricas, cuando te preguntas '¿Quién me va a querer? ¿Quién se va a quedar a pesar de todo? ¿Quién me aguantaría?', y la única respuesta que tienes es 'nadie'. Aparte de torturarte con todo eso, sentir que pierdes a lo más importante que tenes, tu pilar de apoyo, tu mejor amigo/a, no en el sentido físico, en el sentido emocional, que las cosas cambian y ya no es lo mismo, sentir que pierdes a tu mejor amiga mezclado con todo lo otro es uno de los peores sentimientos y no es recomendable para nadie. Sentir que te reemplaza esa persona que estuvo en todas, te destruye y hace que pienses que no vales nada, que sos inservible y reemplazable, como una remera, o un juguete roto. Además, no hacer nada ...

Cosas que quería decirte.

Hace casi un año me decías que me querías y que no ibas a dejar de hacerlo, te equivocaste, porque dejaste de quererme y empezaste a querer a ella (no es un reproche, es un simple recordatorio para mi mente), mientras yo seguía tratando de juntar las piezas rotas que dejaste en el suelo el día que decidí dejarte. Y no lo hice porque ya no te quería, sino todo lo contrario, el que dudó de ello fuiste vos. Primero me hiciste sentir como si podía tocar el cielo con las manos para luego tirarme en caída libre con palabras que dolían y acciones que me dejaban sin palabras, sin respiración, porque cuando me decías que querías volver y que ibas a intentar quererme sentía que me arrancaban el aire de los pulmones y me estrangulaban hasta el punto de dejarme sin energía.  No quería que intentes quererme, quería que lo hagas sin duda alguna. Quería que me quieras como yo te quería, quería que se te iluminen los ojos con el simple hecho de pensar en mi, pero eso nunca te pasó, solo me pas...

Partir.

Porque al dejarnos ir, dejamos una parte de nuestro ser. Pero no quiero dejarme ir, tengo miedo, ya nada es lo esperado, ni lo planeado el dolor se asume como parte diaria, como una porción que debemos ingerir. Tal vez, al vernos partir, desde lejos, todo parece más tolerable, pero no es así, solo más aceptable. Hay que dejar partir eso que está mal, mas saber diferenciarlo a la vez. Lo siento no estoy preparada para este huracán, el que deja los recuerdos que aviva mi fuerza y mi debilidad. Todo se nubla y ya no puedo continuar.