Me cansé de ser considerada un estereotipo, de tener que hacer tal o cual cosa para agradarle a los demás. De que me digan 'no hagas eso que no es femenino', 'sentate bien, sos mujer', 'eso no suena femenino', 'no digas eso que después te puede causar problemas'.
Muchos años me torturé con ideas causadas por mi mente y los medios de comunicación que me decían que no era suficiente, que debía ser más delgada, más alta, más sumisa, que calle mis opiniones porque no era lo que todos querían escuchar. Pero con el paso del tiempo, de la mano con consecutivas caídas, me di cuenta que no necesito cumplir con el estereotipo, que no necesito pesar 40 kg para ser 'linda', que no tengo que usar tacos para sentirme mejor y ser aceptada, mido 150 cm ¿y qué? No pienso torturar mis pies para medir 15 cm más causándome dolores a la larga. Si quiero andar de zapatillas o alpargatas está bien, porque es mi decisión.
No voy a matarme con dietas destructivas y ejercicio excesivo para cumplir con el 'peso ideal', a eso ya lo pasé y no quiero volver a tener que pasar de escuchar 'deja de comer un poco' a 'come un poco más', si quiero adelgazar voy a hacerlo por y para mi, porque la única persona que debería estar de acuerdo con como me veo soy yo. No quiero volver a verme frente a un espejo y ver como me deterioro por querer ser como alguien más, prefiero tener 'curvas' y estar sana, comer sin tener miedo. No privarme de nada. Me cansé de que me digan '¿vas a comerte todo eso?' Porque si, voy a hacerlo, es mi cuerpo y me alimento de la forma que deseo.
Cansada de críticas "constructivas" que solo hacían que me sienta peor terminé por destruir lo poco que quedaba de mi. Me descuidé por muchos años y con el paso del tiempo y las caídas me di cuenta que al final del día tengo mi compañía, que es lo único que me queda. Ya no quiero destruir más mi cuerpo en busca de paz mental que mediante diferentes métodos inadecuados que hacían mal a mi salud mental y física.
La paz mental la encuentro día a día en las cosas más simples, en la belleza de un amanecer o atardecer, en las palabras que escribo, en los libros que leo o en los mandalas que pinto. También la encuentro en la felicidad que me brindan mis amigos, en la simpleza, en lo que pocos recuerdan, ahí encuentro la paz mental que necesito, mi lugar en el mundo.
Y nada te va a hacer más feliz que ser vos mismo, ¿qué importa lo que piensen los demás? No importa si no es inapropiado o no es femenino, no voy a callar mi voz que por tanto tiempo estuvo silenciada.
Prefiero vestir y usar lo que deseo porque lo hago para y por mi, y si estoy en contra de algo lo voy a expresar como se debe. Ya no importa el qué dirán.
Y esto va para todo aquel que esté leyendo esto y sienta que no tiene suficientes fuerzas para lograr lo que desea, o simplemente ya no desea seguir.
Nunca pero nunca te rindas, siempre podes ser mejor, pero no para los demás, para vos, sonreí, reí, llora, canta, hace lo que te haga feliz. No importa que alguien lo considere incorrecto o inapropiado mientras te haga feliz está bien.
Me tomó un tiempo entenderlo pero en eso se basa lo esencial del día a día, en ser feliz, porque a veces, no hay un mañana. Si queres decirle a alguien lo que pensas, decilo y no esperes a quedarte con las palabras en la boca. No importa si se enojan o no lo entienden, al fin y al cabo no te callaste, no bajaste la voz sino que la levantaste, y es lo correcto.
No destruyas lo que sos para complacer a alguien más o encajar en algún lugar.

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