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Mostrando entradas de 2017

Silencio

Tu silencio junto al mío dicen cosas que no queremos expresar, insultos, reproches, tristezas, angustias. Callamos y lo reflejamos en este silencio que nos une, y a la vez, nos separa. Preferí callar mis enojos a echártelos en cara ya que la idea de lastimarte me dolía tanto que terminé optando por lastimarme, sin darme cuenta que esa fue una de mis peores decisiones. 

Aferrarse

Qué fácil es aferrarse a algo que creemos posible, algo que parece tan cercano y lejano a la vez. Nos aferramos a la idea de la posibilidad, ya que el arrepentimiento de no haberlo intentado sería enorme. Mas en esa fantasía de la pequeña oportunidad, perdemos la noción de lo que tenemos eso que está prácticamente servido a nuestros pies, aquello que es mil veces mejor, más puro. Aferrarse es fácil, sí, y dejarlo ir, cuando uno se da cuenta que no va para más, que no tiene pies ni cabeza, es muchísimo más fácil. El alma se da cuenta, la cabeza se da cuenta, el cuerpo se da cuenta, y  uno decide, y enhorabuena decide lo mejor. Si tiene suerte.

Llorar

Aprendí a llorar en silencio así nadie me escuchaba, así nadie se daba cuenta. Aprendí a llorar sin lágrimas, ya que las lágrimas me las guardaba una a una para cuando nadie me veía. Aprendí a llorar a escondidas, como si demostrar lo que siento estuviera mal, como si fuera ilegal. Aprendí que el llanto no sólo se representa con lágrimas sino también con vacío, con silencio, con miradas a la nada. Aprendí que llorar es debilidad, que es para ‘mariconxs’ que es para tontos. Aprendí a fingir fortaleza Cuando me caía a pedazos. Aprendí a guardarme mis palabras junto con mis lágrimas. Pero ni guardando todas las lágrimas del mundo va a ser posible que aprenda a fingir el dolor en mis ojos.

Vivas y sin miedo.

Me acuesto con la noticia de que encontraron a Sebastián Wargner, y pienso ‘mañana aparece Micaela’. Hace días que vengo pensando que no va a aparecer con vida, que otra vez, una chica va a aparecer muerta a causa del odio, del machismo. Otra vez, un hombre se sintió impune, más fuerte que una mujer, que tenía más derechos, que era mejor, y por eso, la mató. Me duele el pecho y las lágrimas purgan por salir, nos matan cada 18 horas, y digo ‘nos’ porque cada vez que una chica desaparece, que una mujer es quemada, apuñalada, abusada, molida a golpes, todas morimos un poco por dentro. Mueren los derechos por los que tanto luchamos, muere nuestra seguridad, confianza, muere nuestra libertad. Nos tratan de locas, de feminazis, putas, y demás  por salir a reclamar, por pedir que nos queremos vivas, libres, sin miedo. Cuando decimos que queremos salir a la calle sin miedo dicen que exageramos, pero ellos no entienden, no saben, no sienten el miedo, la angustia, la ansiedad, la triste...