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Vivas y sin miedo.

Me acuesto con la noticia de que encontraron a Sebastián Wargner, y pienso ‘mañana aparece Micaela’. Hace días que vengo pensando que no va a aparecer con vida, que otra vez, una chica va a aparecer muerta a causa del odio, del machismo. Otra vez, un hombre se sintió impune, más fuerte que una mujer, que tenía más derechos, que era mejor, y por eso, la mató.
Me duele el pecho y las lágrimas purgan por salir, nos matan cada 18 horas, y digo ‘nos’ porque cada vez que una chica desaparece, que una mujer es quemada, apuñalada, abusada, molida a golpes, todas morimos un poco por dentro. Mueren los derechos por los que tanto luchamos, muere nuestra seguridad, confianza, muere nuestra libertad.
Nos tratan de locas, de feminazis, putas, y demás  por salir a reclamar, por pedir que nos queremos vivas, libres, sin miedo. Cuando decimos que queremos salir a la calle sin miedo dicen que exageramos, pero ellos no entienden, no saben, no sienten el miedo, la angustia, la ansiedad, la tristeza que nos da cuando alguien cree que sus derechos valen más que los nuestros y por eso nos gritan barbaridades, nos siguen, nos acosan, nos manosean. Ellos no logran entender lo que sentimos cuando una amiga o un familiar no nos avisa que llegaron bien, que no les pasó nada. Que nadie se aprovechó al vernos solas.
Cientos de miles de mujeres, no salen solas y si deben hacerlo, se refugian en los auriculares, en la música alta, en parecer fuerte ‘para no tener que escuchar lo que me dicen en la obra, los camioneros, o cualquier otro hombre.
Y no solo los hombres, las mujeres que creen que otra mujer es abusada porque ‘se lo buscó’,  iba sola o por cómo estaba vestida. Ahí morimos un poco más, ellas no quieren entender la lucha diaria, minimizan el dolor, naturalizan la violencia de género.
Ya no quiero salir con miedo de no volver, ya no quiero pensar que capaz, soy la próxima. Que tal vez, la mujer que tengo al lado, fue golpeada, abusada o lo está siendo. No quiero creer que  esto no va a cambiar.
Porque mientras nos sigan matando, abusando, golpeando, nosotras, vamos a seguir reclamando, gritando, siendo locas, feminazis, putas. Vamos a seguir diciendo 'ni una menos'. Mientras tengamos voz, no nos vamos a volver a callar.

Y quiero creer, que algún día, finalmente, podamos sentirnos seguras, libres, y por sobre todo, vivas y sin miedo.

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