Aprendí a
llorar en silencio
así nadie me
escuchaba,
así nadie se
daba cuenta.
Aprendí a
llorar sin lágrimas,
ya que las
lágrimas me las guardaba una a una
para cuando
nadie me veía.
Aprendí a
llorar a escondidas,
como si
demostrar lo que siento estuviera mal,
como si
fuera ilegal.
Aprendí que
el llanto no sólo se representa con lágrimas
sino también
con vacío,
con
silencio,
con miradas
a la nada.
Aprendí que
llorar es debilidad,
que es para ‘mariconxs’
que es para
tontos.
Aprendí a
fingir fortaleza
Cuando me
caía a pedazos.
Aprendí a
guardarme mis palabras
junto con
mis lágrimas.
Pero ni guardando todas las lágrimas del mundo
va a ser posible que aprenda a fingir el dolor en mis ojos.
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