Y a esta hora en la cual la luna aparece para ser fiel compañera decido desnudar mi alma, ponerla en crudo, mostrarla tal como es, y revolver temas del pasado.
Destruida, demacrada, rota, hecha pedazos, sangrando, triste y en pena. Hay muchos motivos por el cual está así, injusticias, heridas sin cicatrizar, heridas que se abren una y otra vez, recuerdos.
Recuerdos, no hay cosa más triste que recordar algo que te hizo mal, querer olvidarlo y que tu mente no quiera, es horrible y trágico a la vez. Lo sé porque me pasa a diario y le grito a mi mente '¡YA BASTA!', pero parece no comprender y burlarse al respecto.
Se burla de mi dolor, de mi pena, de mis heridas abiertas.
Heridas que no paran de sangrar, heridas que se causaron por una frase, un comentario que se trajo de mi pasado al cual intento superar, pero no puedo, porque el pasado es imborrable, es algo que te acompaña de por vida, y te persigue en tus noches o días más oscuros.
A mi me persigue siempre, a diario, porque no recuerdo lo que es un día soleado, tengo tantos días grises que no recuerdo que es sonreír sin fingir, no recuerdo que es no tener que ocultar lo que pienso o siento por miedo a críticas y desaprobaciones. No recuerdo que es ser yo misma durante un día completo, no recuerdo lo que es sentirse libre, si es que alguna vez lo fui.
No recuerdo lo que es ser feliz, si alguna vez lo fui.
No soy yo, no me muestro tal como soy porque siempre hay alguien que me critica, pero no cualquier alguien, alguien que me importa. Lo cual es devastador en una persona como yo.
Estúpida fragilidad, estúpida forma de ser, estúpida yo.
Decidí ocultarme tras esta caparazón, y solo unas pocas personas han logrado verme fuera de ella, y se dieron cuenta del triste ser que soy, es penoso y no me alegra que me hayan visto de esa forma, por el contrario, me avergüenza.
Siento pena y vergüenza de mi misma, porque logré diversas cosas pero a la vez oculto otras tantas que no debería porque me están matando de una forma muy lenta, y parece que no hay vuelta atrás, no hay salida, es mi mente contra mi, mis pensamientos destructivos contra mis ganas de salir adelante (que son muy pocas), mis ganas de vivir contra mis ganas de estar tres metros bajo tierra.
Y a esta hora estoy dejando mi cuerpo y alma al desnudo porque dejo que se me vea así, frágil, hecha pedazos, de una forma que casi nadie entiende o quiere entender.
Para muchos es 'sólo una etapa' o 'le pasa a todos', cuando en realidad no es así, y quieren tapar la verdad sobre lo que me pasa y siento bajo la alfombra.
A veces me gustaría recibir el apoyo que necesito, a veces necesito que me ayuden a tener fuerzas a seguir.
A veces, me gustaría tener más de un motivo para no tirar la toalla, a veces me gustaría que no me duela todo.
A veces, me gustaría que alguien se ponga mis zapatos y sienta lo que es ser un ser horrible como yo.
Destruida, demacrada, rota, hecha pedazos, sangrando, triste y en pena. Hay muchos motivos por el cual está así, injusticias, heridas sin cicatrizar, heridas que se abren una y otra vez, recuerdos.
Recuerdos, no hay cosa más triste que recordar algo que te hizo mal, querer olvidarlo y que tu mente no quiera, es horrible y trágico a la vez. Lo sé porque me pasa a diario y le grito a mi mente '¡YA BASTA!', pero parece no comprender y burlarse al respecto.
Se burla de mi dolor, de mi pena, de mis heridas abiertas.
Heridas que no paran de sangrar, heridas que se causaron por una frase, un comentario que se trajo de mi pasado al cual intento superar, pero no puedo, porque el pasado es imborrable, es algo que te acompaña de por vida, y te persigue en tus noches o días más oscuros.
A mi me persigue siempre, a diario, porque no recuerdo lo que es un día soleado, tengo tantos días grises que no recuerdo que es sonreír sin fingir, no recuerdo que es no tener que ocultar lo que pienso o siento por miedo a críticas y desaprobaciones. No recuerdo que es ser yo misma durante un día completo, no recuerdo lo que es sentirse libre, si es que alguna vez lo fui.
No recuerdo lo que es ser feliz, si alguna vez lo fui.
No soy yo, no me muestro tal como soy porque siempre hay alguien que me critica, pero no cualquier alguien, alguien que me importa. Lo cual es devastador en una persona como yo.
Estúpida fragilidad, estúpida forma de ser, estúpida yo.
Decidí ocultarme tras esta caparazón, y solo unas pocas personas han logrado verme fuera de ella, y se dieron cuenta del triste ser que soy, es penoso y no me alegra que me hayan visto de esa forma, por el contrario, me avergüenza.
Siento pena y vergüenza de mi misma, porque logré diversas cosas pero a la vez oculto otras tantas que no debería porque me están matando de una forma muy lenta, y parece que no hay vuelta atrás, no hay salida, es mi mente contra mi, mis pensamientos destructivos contra mis ganas de salir adelante (que son muy pocas), mis ganas de vivir contra mis ganas de estar tres metros bajo tierra.
Y a esta hora estoy dejando mi cuerpo y alma al desnudo porque dejo que se me vea así, frágil, hecha pedazos, de una forma que casi nadie entiende o quiere entender.
Para muchos es 'sólo una etapa' o 'le pasa a todos', cuando en realidad no es así, y quieren tapar la verdad sobre lo que me pasa y siento bajo la alfombra.
A veces me gustaría recibir el apoyo que necesito, a veces necesito que me ayuden a tener fuerzas a seguir.
A veces, me gustaría tener más de un motivo para no tirar la toalla, a veces me gustaría que no me duela todo.
A veces, me gustaría que alguien se ponga mis zapatos y sienta lo que es ser un ser horrible como yo.
Comentarios
Publicar un comentario