Cuando no encontras la salida a la mierda que te está rodeando y te destruye, y lo único que queres hacer es salir, gritar, huir, romper todo a tu alrededor, buscar la puerta escapatoria de ese sufrimiento pero no la encontras, no sabes donde está. Se fue y estás solo, otra vez.
Es un grito silencioso porque no te deja respirar, te ahoga. Puede ser dolor físico o emocional, cualquiera sea, no te deja continuar y miras a tu alrededor y no hay nadie más que vos mismo. Estás apretando el gatillo con silenciador, acabando con lo peor y lo mejor (si es que lo hay), ya no hay vuelta atrás.
Nada importa, no existe manotazo de ahogado que te salve, no hay cuerda de donde tirar, no hay nada ni nadie. Tirado en un rincón oscuro tratas de observar en ese monstruo en el que te convertiste, sos el peor de tus enemigos, tu peor pesadilla y ya no hay salida. Todo está listo.
Este grito que das, se fue manifestando a lo largo del tiempo, pero nadie le prestó la atención correcta, decían que ya pasaría y que todo estaría bien, pero no es así.
Lo fuiste representando de diferentes formas, escribiendo, con lágrimas por la noche, y sonrisas falsas durante el día, con algunas que otras "lastimaduras", dejando comidas, aislándote. Y a pesar de todo eso, nadie entendió que no era solo una fase, que eso no pasaría.
Ya no hay vuelta atrás, el dolor te consumió y hoy lamentan no haberse dado cuenta antes, lamentan no haber podido ayudar, lamentan haber sido tan estúpidos. Pero la lamentación no sirve de nada, ya están llorando por alguien más a quien no pudieron salvar, a alguien a quién no demostraron afecto en el momento necesario y es triste porque a la vez muchas de esas personas son las que te llevaron a tomar esa trágica decisión de acabar con todo y no mirar atrás. Varias de ellas con su crueldad te destruyeron sin remedio.

Comentarios
Publicar un comentario