Hace casi un año me decías que me querías y que no ibas a dejar de hacerlo, te equivocaste, porque dejaste de quererme y empezaste a querer a ella (no es un reproche, es un simple recordatorio para mi mente), mientras yo seguía tratando de juntar las piezas rotas que dejaste en el suelo el día que decidí dejarte. Y no lo hice porque ya no te quería, sino todo lo contrario, el que dudó de ello fuiste vos.
Primero me hiciste sentir como si podía tocar el cielo con las manos para luego tirarme en caída libre con palabras que dolían y acciones que me dejaban sin palabras, sin respiración, porque cuando me decías que querías volver y que ibas a intentar quererme sentía que me arrancaban el aire de los pulmones y me estrangulaban hasta el punto de dejarme sin energía.
No quería que intentes quererme, quería que lo hagas sin duda alguna. Quería que me quieras como yo te quería, quería que se te iluminen los ojos con el simple hecho de pensar en mi, pero eso nunca te pasó, solo me pasaba a mi. No quería algo de películas o que me llenes de regalos, quería que puedas entenderme en los días donde soy mi peor enemigo y odio lo que veo. Quería ser la primer persona a la que le contaras las cosas, y quería que vos seas esa primer persona a quien podía contarle todo. Pero de alguna forma todo salió mal, o no fue de la forma adecuada. No me gusta buscar motivos por los cuales todo terminó.
Mas nunca voy a olvidar como me hiciste sentir, tan reemplazable, como un juguete roto o una remera que te queda chica. Algo que se cambia por otra cosa, sin importar que sea mejor o peor. La verdad es que no me importa, después que habías dicho que no ibas a elegir a ella y que si yo te dejaba no querrías estar con alguien más, lo hiciste, te contradijiste. Frente a mis ojos y sin mostrar un poco de piedad cuando veías que me caía a pedazos.
Poco a poco me fui levantando, me caía de formas muy duras, pero seguía en pie, intenté borrarte tirando todo lo que me recordara a vos y no funcionó, esas cosas eran materiales y no podía tirar mi cerebro a la basura para dejar de pensarte aunque por momentos deseaba hacerlo. Busqué formas de borrarte, ninguna fue buena pero sirvió en el momento.
Al final del día lo que me hacía olvidarte era la música que escuchaba con el volumen al máximo y lo que escribía en papeles que iba encontrando, cada vez que algo quedaba plasmado en papel una parte de mi te iba borrando. Creo que por eso estoy escribiendo esto, para hacer una catarsis final y por fin poder decirte adiós. Espero que funcione ya que se está convirtiendo en mi último recurso.
Perdón por no haber sido suficiente. Hubiera apreciado que no me elevaras tanto si me ibas a dejar caer de esa forma.
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