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Ayer, hoy y siempre.

Ya no quiero salir a la calle con miedo, pasar por lugar y que mis piernas tiemblen y las palabras no me salgan. Nunca lo quise, mas me tuve que acostumbrar a la idea machista de que me calle, de que no salga sola, aunque esté con un grupo de amigas, estamos 'solas'. Porque cuando grito y me quejo soy una loca, soy la feminista, como si serlo fuese algo malo.
Tu mentalidad retrógrada del siglo XIX mata, mi ideología defiende los derechos que me corresponden. Y peleo, me enojo, discuto, me lleno de bronca e impotencia, exploto y lloro de frustración.

Hace unos días, un hombre se me paró al lado y comenzó a desprenderse el pantalón mientras tocaba sus testículos, yo no pedí eso, mi actitud y lo que llevaba puesto no lo justificaba, nada lo justificaba. Hay mujeres que lo toman a eso como algo normal, de todos los días. Pero para mi no lo es, porque en mi ciudad no se ve tanto, y no sé si estar agradecida o no, no sé como sentirme al respecto, cuando lo conté una persona me dijo 'agradecé que no te violaron', me jodió, pero tenía razón. No quiero conformarme con un 'agradacé que no te violaron' o un 'aunque sea no te pegó', o peor, 'aunque sea no te mató'.
Estoy harta y se me hiela la sangre de solo pensarlo, nada justifica la violencia, y para mal nos toca vivir en una sociedad machista, con una ideología de mierda, en donde el acoso callejero es algo de todos los días, junto con la violencia psicológica diaria, con los micro machismos de 'mira lo que te pones, esa pollera es muy corta/ ese short es muy corto/ ese jean muy ajustado, después queres que no te digan nada', 'no vayan solas', 'no vayas por x calle que es peligroso para una mujer', nada justifica que alguien me quiera violar, matar, gritarme las formas en las cuales le gustaría cogerme.
Nadie tiene poder sobre mi para no respetar mis derechos, para abusar de ellos.
Nada justifica que a una chica en Brasil haya sido violada por 33 entes, porque me cuesta considerarlos personas, 'pero era una puta, seguro le gustó'. 
El machismo mata, día a día, cuando te calla, cuando te prohíbe cosas, cuando te vuelve sumisa, cuando te causa miedo, cuando te pega, cuando toma poder económico sobre tus gastos, cuando no te deja salir, no te deja ponerte cosas, cuando te amenaza, cuando te pega, cuando te quema, te apunta con un arma, te apuñala, cuando mata a tus hijos para hacerte sufrir.
Y por ello, ayer, hoy y siempre voy a defender mis derechos como persona, como mujer. Siempre voy a quejarme y protestar por las injusticias, no quiero otra Melina, Candela, Sofía, Josefina, Ángeles y tantas otras, una lista interminable que se alarga cada 33 horas por el simple hecho de ser mujer.


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