Qué cosa rara la belleza, tan objetiva y subjetiva a la vez. Tan ambigua, haciéndote creer que si no sos de tal o cual forma no podes ser considerada como una persona bella, atractiva o hasta incluso interesante, ¡qué triste!
La belleza, ¿qué es? Bueno, desde mi punto de vista es algo que construimos día a día y que varía desde la perspectiva de cada persona y no solo la belleza física de un ser humano hacia otro, la belleza del arte, de la música, de las canciones, de las letras, cartas, libros, paisajes, naturaleza, pinturas, dibujos, la belleza de los detalles y demás. La belleza en sí.
Pero si se puede hablar de ese tema me gustaría agregar una opinión personal respecto a la belleza, pues le encuentro belleza a lo simple, a un gesto, una caricia, unas palabras reconfortantes en un día duro, un 'te quiero' inesperado de alguien que te importa. La belleza en el más simple gesto de tan solo preguntar como estuvo el día de una persona, la belleza en ver a un animal brindándote o brindándole amor a otro ser, la belleza que brinda un cálido amanecer o un fresco atardecer. La belleza en el viento, las hojas, la lluvia. Todo lo que no se aprecia tan a menudo pero a la vez importa ya que nos construye como persona y ser viviente y pensante.
Ver un amanecer acompañado o en soledad, eso es belleza aunque no tengas a nadie físicamente con quien apreciarlo, todo a tu alrededor es arte, es pureza y no hay que desperdiciarlo.
La belleza en una salida con amigos, en reírse a carcajadas o hacer cosas que pensaste que no harías, la belleza de un recuerdo que te reconforta cuando más lo necesitas, cuando sentís que vas a caer. La belleza en todo lo que nos rodea y no nos damos cuenta. La belleza de una idea que te ilumina.
La belleza de la pérdida, porque sí, también hay belleza allí. Después del dolor de perder algo querido llega otro algo que poco a poco llena ese lugar. Y todo lo bello sigue creciendo.
La belleza de sentir amor, de darlo y recibirlo, ese tipo de belleza que te llena el alma y cura las más duras penas, la belleza de todo lo existente, lo bueno y lo malo, lo triste y lo alegre. Todo.
Hasta en el dolor de dar para recibir hay belleza, y en este momento sólo se me ocurre el dolor de una madre dando a luz para luego recibir la belleza de un hijo (si es deseado, claro) que ilumina su vida desde ese preciso instante. O la belleza de adoptar a un hijo o mascota, agregar a alguien más a esa pequeña familia, a ese pequeño mundo.
Todo está rodeado de belleza, simplemente no nos detenemos a darnos cuenta de ello. Y ahí fallamos, ahí nos decepcionamos, ahí perdemos.
Hay que apreciar la belleza de todo, que eso, al final del día, es una de las pocas cosas que nos queda.
La belleza, ¿qué es? Bueno, desde mi punto de vista es algo que construimos día a día y que varía desde la perspectiva de cada persona y no solo la belleza física de un ser humano hacia otro, la belleza del arte, de la música, de las canciones, de las letras, cartas, libros, paisajes, naturaleza, pinturas, dibujos, la belleza de los detalles y demás. La belleza en sí.
Pero si se puede hablar de ese tema me gustaría agregar una opinión personal respecto a la belleza, pues le encuentro belleza a lo simple, a un gesto, una caricia, unas palabras reconfortantes en un día duro, un 'te quiero' inesperado de alguien que te importa. La belleza en el más simple gesto de tan solo preguntar como estuvo el día de una persona, la belleza en ver a un animal brindándote o brindándole amor a otro ser, la belleza que brinda un cálido amanecer o un fresco atardecer. La belleza en el viento, las hojas, la lluvia. Todo lo que no se aprecia tan a menudo pero a la vez importa ya que nos construye como persona y ser viviente y pensante.
Ver un amanecer acompañado o en soledad, eso es belleza aunque no tengas a nadie físicamente con quien apreciarlo, todo a tu alrededor es arte, es pureza y no hay que desperdiciarlo.
La belleza en una salida con amigos, en reírse a carcajadas o hacer cosas que pensaste que no harías, la belleza de un recuerdo que te reconforta cuando más lo necesitas, cuando sentís que vas a caer. La belleza en todo lo que nos rodea y no nos damos cuenta. La belleza de una idea que te ilumina.
La belleza de la pérdida, porque sí, también hay belleza allí. Después del dolor de perder algo querido llega otro algo que poco a poco llena ese lugar. Y todo lo bello sigue creciendo.
La belleza de sentir amor, de darlo y recibirlo, ese tipo de belleza que te llena el alma y cura las más duras penas, la belleza de todo lo existente, lo bueno y lo malo, lo triste y lo alegre. Todo.
Hasta en el dolor de dar para recibir hay belleza, y en este momento sólo se me ocurre el dolor de una madre dando a luz para luego recibir la belleza de un hijo (si es deseado, claro) que ilumina su vida desde ese preciso instante. O la belleza de adoptar a un hijo o mascota, agregar a alguien más a esa pequeña familia, a ese pequeño mundo.
Todo está rodeado de belleza, simplemente no nos detenemos a darnos cuenta de ello. Y ahí fallamos, ahí nos decepcionamos, ahí perdemos.
Hay que apreciar la belleza de todo, que eso, al final del día, es una de las pocas cosas que nos queda.
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