Ir al contenido principal

Viajar.

Un viaje que me renueve, que me desconecte de todo pero a la vez me obligue a volver a mis raíces, de buena forma.
Algo diferente, inesperado pero planeado. Algo que me traiga buena energía, paz. Un viaje renovador.

Me gusta viajar, como a casi todo ser humano, pero no es sólo la idea de estar en la ruta y conocer un nuevo lugar o volver a un lugar ya conocido es lo que me atrapa, sino la idea de encontrar algo nuevo, a alguien nuevo tal vez.
Me enamora la idea de poder aprender algo distinto, interesante, inesperado, que sea por casualidad pero me invite a ir por más, a no rendirme, a no caer.
Viajar puede ser una tortura o un placer, dependiendo del lado que lo mires y lo que te espera del otro lado.

Cansada de estar en el mismo lugar, busco algo nuevo. No quiero estar en el mismo lugar, yendo a los mismos lados, no quiero pertenecer a un círculo vicioso sin fin, sin cambios, sin novedades, a un círculo que es una rutina absurda y monótona.
Necesito cambios, para bien o mal, total, siempre se termina aprendiendo.
Es necesario caer, una y otra vez a pesar de dolor, porque todo aquello es un viaje, uno diferente, uno que no sabes que existe hasta que lo terminas de realizar.
Ese tipo de viajes, con caídas, decepciones, alegrías, tristezas, pérdidas y demás, es lo que hace que seamos a lo largo de nuestra vida.
Si no te caes, no aprendes. Por eso me gusta caer, pero no tan seguido.


Necesito otro viaje, pero para crecer, mejorar, perfeccionarme, salir de éste lugar aburrido que me absorbe y destruye de una forma silenciosa; salir de la rutina, de lo normal, desencajar, otra vez.
La monotonía es lo peor, porque en cuanto te acostumbras a ella, te destruye, es un arma letal, si no te das cuenta temprano, te termina matando, y ya no hay vuelta atrás.

Me agota la rutina y es importante cambiar de aire, salir de éste lugar, entre lo que soy y lo que quiero ser.
Para bien o para mal, es importante viajar, ya sea de forma interna o externamente.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Impredecible.

No querer que sea de noche porque llega la hora en la que tu mente te tortura, es horrible, no te permite actuar como lo haces normalmente, hace que te cueste hablar y no pares de ponerte nerviosa. Es horrible cuando lo único que se te cruza por la cabeza son esas preguntar retóricas, cuando te preguntas '¿Quién me va a querer? ¿Quién se va a quedar a pesar de todo? ¿Quién me aguantaría?', y la única respuesta que tienes es 'nadie'. Aparte de torturarte con todo eso, sentir que pierdes a lo más importante que tenes, tu pilar de apoyo, tu mejor amigo/a, no en el sentido físico, en el sentido emocional, que las cosas cambian y ya no es lo mismo, sentir que pierdes a tu mejor amiga mezclado con todo lo otro es uno de los peores sentimientos y no es recomendable para nadie. Sentir que te reemplaza esa persona que estuvo en todas, te destruye y hace que pienses que no vales nada, que sos inservible y reemplazable, como una remera, o un juguete roto. Además, no hacer nada ...

Tal vez.

Últimamente no puedo dejar de pensar, pensar y pensar, ¿en qué? En mis ganas de huir, de irme a la mierda, de no volver, ¿por qué? Porque todo lo que me rodea me hace mal, me duele, me hace sentir inútil, ¿hasta cuándo voy a tener que aguantar todo esto? ¿hasta cuándo voy a sentirme tan inútil, estúpida, una sobra? ¿por qué todo esto me afecta ahora, a ésta altura del año? Tantas preguntas sin respuesta, tanto por resolver, ¿algún día voy a poder sentirme completamente bien? Es raro, porque quisiera ser útil para algo o alguien, pero no puedo, soy un juguete roto que ya no tiene reparación, miles de fallas por doquier y con su mundo dado vuelta. Ya no sirvo, ¿o si? Parece que hubiera vuelto el tiempo atrás y estuviera destruida una vez más, o tal vez nunca me recuperé y solo fingí estar bien, si tan solo supiera responder o si tan solo alguien pudiera ayudarme a responder todo eso... Es raro y loco, las ganas de huir, de irme y no volver, las ganas de no estar más, lo vuelven al...

No voy a destruir lo que soy tratando de complacerte.

Me cansé de ser considerada un estereotipo, de tener que hacer tal o cual cosa para agradarle a los demás. De que me digan 'no hagas eso que no es femenino', 'sentate bien, sos mujer', 'eso no suena femenino', 'no digas eso que después te puede causar problemas'. Muchos años me torturé con ideas causadas por mi mente y los medios de comunicación que me decían que no era suficiente, que debía ser más delgada, más alta, más sumisa, que calle mis opiniones porque no era lo que todos querían escuchar. Pero con el paso del tiempo, de la mano con consecutivas caídas, me di cuenta que no necesito cumplir con el estereotipo, que no necesito pesar 40 kg para ser 'linda', que no tengo que usar tacos para sentirme mejor y ser aceptada, mido 150 cm ¿y qué? No pienso torturar mis pies para medir 15 cm más causándome dolores a la larga. Si quiero andar de zapatillas o alpargatas está bien, porque es mi decisión. No voy a matarme con dietas destructivas y ...