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Mostrando entradas de octubre, 2015

Viajar.

Un viaje que me renueve, que me desconecte de todo pero a la vez me obligue a volver a mis raíces, de buena forma. Algo diferente, inesperado pero planeado. Algo que me traiga buena energía, paz. Un viaje renovador. Me gusta viajar, como a casi todo ser humano, pero no es sólo la idea de estar en la ruta y conocer un nuevo lugar o volver a un lugar ya conocido es lo que me atrapa, sino la idea de encontrar algo nuevo, a alguien nuevo tal vez. Me enamora la idea de poder aprender algo distinto, interesante, inesperado, que sea por casualidad pero me invite a ir por más, a no rendirme, a no caer. Viajar puede ser una tortura o un placer, dependiendo del lado que lo mires y lo que te espera del otro lado. Cansada de estar en el mismo lugar, busco algo nuevo. No quiero estar en el mismo lugar, yendo a los mismos lados, no quiero pertenecer a un círculo vicioso sin fin, sin cambios, sin novedades, a un círculo que es una rutina absurda y monótona. Necesito cambios, para bien o mal, ...

Te extraño, no vuelvas.

Y no me gusta negarme el placer de extrañarte un poco, sólo un poco nada de llegar al punto de sufrimiento pero eso es inevitable. No me gusta extrañarte más que un poco porque sino entro en la melancolía de extrañarte mucho, en deprimirme y querer que vuelvas, eso no me lo permito. Me dejaste un mundo de mentiras pintado de rosa y sabías que odio el rosa. ¿Por qué todo se vuelve cruel e injusto? ¿Por qué metiste de esa forma? Tal vez me lo merecía pero no es justo que sea así. El dolor es eterno nada lo quita, quiero que se vaya, quitame el dolor que me asesina. Esto es un crimen, y no hay culpables. El crimen que cometí contra mi misma, y hoy muero en vida, otra vez más.